Error tonto, y más común de lo que parece.
En un contexto donde absolutamente todas las empresas parecen iguales, mostrar personalidad es fundamental para diferenciarse y también para atraer y mantener la atención de una audiencia.
¿Por qué? Porque las personas nos relacionamos con personas.
No podemos identificarnos ni relacionarnos con entidades, empresas o “entes difusos”, sino con humanos y, por tanto, con aquellos que muestren signos de humanidad: desde un nombre propio hasta otros elementos, como una cierta preocupación por nosotros.
Es decir, darle un toque humano, cercano y personal a mis comunicaciones y presentaciones de Marketing.
Bastantes folletos recibimos de empresas telefónicas y bancos como para ser uno más.
Muchas empresas trazan una línea, a un lado están ellos, al otro están los clientes, unos son los vendedores, otros son los compradores.
Nosotros no queremos eso, nosotros queremos borrar esa línea y ponernos en el mismo lado de la trinchera que nuestro cliente.
Adoptar una personalidad nunca significa fingir ser alguien que no somos. Hay empresas más informales y cercanas, otras más profesionales y distantes, pero impecables en su labor. Hay empresas que triunfan posicionándose como las “rebeldes” y atrevidas, mientras que otras lo hacen como la opción segura que no falla.
Nosotros tenemos que elegir qué rasgos se adaptan más a nosotros mismos y no temer mostrarlos.
Los invito a seguir indagando sobre este tema, escuchando nuestro segmento radial "Espíritu Emprendedor", Nº 21

